Después de sufrir una EVC, una de cada 3 personas
presenta algún grado de discapacidad, debido a que el cerebro es el responsable
de generar los movimientos, sensaciones y acciones que realiza el cuerpo. (IMSS, 2015)
Dependiendo del área del cerebro afectada, las
secuelas pueden ser:
•Deficiencias
motoras
•Parálisis
en una o varias extremidades, dificultad para caminar, falta de equilibrio
•Alteraciones
de la sensibilidad
•Alteraciones
en el lenguaje
•Dificultad
para hablar, vocalizar y/o entender.
•Alteraciones
en la deglución
•Para
beber o comer.
•Alteraciones en la visión
•Disminución de la vista y/o campo visual.
•Dificultad para recordar, razonar y/o concentrarse.
•Alteraciones en las emociones
•Problemas para controlar emociones y/o sentimientos.
•Dolor
•Picor, hormigueo y/o ardor en una o varias partes del cuerpo.




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